Ladrillera Tejar Santa Cecilia, es una organización legalmente constituida que ha sido de origen familiar por más de 100 años. En la actualidad, la compañía está en manos de la septima generación, y sus propietarios, son profesionales que se han formado para dirigir la misma, desde una estructura formalizada, motivo por el cual buscan garantizar una consolidación que le proyecte como una empresa que cumpla con todos los estándares de calidad.
Somos una empresa colombiana que, en el mercado de la arcilla roja, da soluciones estructurales a través de elementos altamente confiables y durables.
Ser la compañía productora de ladrillos de arcilla roja, elegida por nuestros clientes, basado en la excelencia operacional, calidad y servicios.
Honestidad, Calidad, Confiabilidad, Pasión y Sostenibilidad.
Historia
Dicen que todas las personas estamos hechas del mismo barro, pero no del mismo molde. En nuestra familia, a lo largo de generaciones, hemos moldeado con amor ese barro, adaptándolo a las necesidades y exigencias de cada época. Cada generación ha dejado su huella, perfeccionando el molde para reflejar no solo su tiempo, sino también su visión de futuro.
Hoy, nos encontramos en un nuevo capítulo de esta historia, remodelando nuestra planta para seguir siendo fieles a nuestro legado. Estamos comprometidos a moldear el mejor de los productos, utilizando procesos limpios, modernos y respetuosos del medio ambiente. Nuestro objetivo es crear algo que no solo sea funcional, sino también sostenible, algo que perdure en el tiempo y respete la tierra de la que proviene.
En este viaje, no estamos solos. Las manos que nos acompañan hoy son las mismas que han estado con nosotros desde el principio: generaciones de familias que han construido este proyecto con nosotros, que han moldeado y dado forma a cada pieza con dedicación y orgullo. Estas mismas manos continúan trabajando, infundiendo cada producto con calidad y una rica historia que se siente en cada detalle.
En un mundo lleno de plástico y ruido, elegimos ser de barro y de silencio. Optamos por la autenticidad y la calma, por crear con paciencia y esmero, sabiendo que en cada pieza que moldeamos, dejamos una parte de nuestra alma. Porque más allá de la materia prima, lo que realmente da forma a nuestro trabajo es el amor por lo que hacemos y el respeto por la tradición que nos ha sido legada.